27 julio 2012

EL DISLÉXICO Y SU ABORDAJE TERAPÉUTICO


En primer lugar, hay que hacer una obligada distinción entre niños y adultos, que a pesar de compartir la misma cuestión de fondo ―la dislexia—, generan una sintomatología y una problemática muy diferentes.

Niños disléxicos. La primera acción terapéutica es rebajar el grado de desesperación, confusión y estrés en que llegan los padres a la consulta. Desgraciadamente, la dislexia es la gran desconocida de muchos profesionales, tanto de la salud como de la educación, por lo cual, o no se diagnostica o se diagnostica con pronóstico de fatalidad, o se piensa que el niño simplemente es un vago. Muchos padres, ante tal desinformación, «peregrinan» de un profesional a otro en busca de explicaciones y soluciones. Sin duda, podérselas dar es el mayor acto terapéutico que se pueda realizar, y eso fue lo que me impulsó a escribir «El Alma del Disléxico», para poder explicar tanto a padres como a profesionales los detalles psicológicos y neurológicos más íntimos de los disléxicos.

Apoyo extraescolar. El niño disléxico con frecuencia tiene serias lagunas de base en su formación académica que, a la larga, pueden minar sus expectativas profesionales y su autoestima. Además, él necesita una forma diferente de aprendizaje más holística y humana, por lo cual, cuando el fracaso escolar así lo demanda, es necesario acudir a la ayuda de un profesor particular o de un centro con un método especializado en dislexia, el cual permita la atención específica e individualizada que el niño precisa.

Constelaciones Familiares. En muchas ocasiones, los problemas de aprendizaje del niño no son más que un reflejo del profundo desorden que hay en el seno familiar. En estos casos, la restauración de las correctas funciones de los padres es condición sine qua non para que cualquier terapia sea efectiva.

Terapia Auditiva. Su creador fue el legendario Dr. Alfred Tomatis quien a mediados del siglo pasado descubrió científicamente la relación directa entre la incorrecta audición y los problemas de aprendizaje. Tras él surgieron otras escuelas que trabajan el mismo concepto, aunque con diferencias metodológicas. En esencia, se trata de permitir que la persona pueda escuchar el rango completo de frecuencias auditivas normales, ya que la incapacidad de audición de algunas de ellas es la que genera los diferentes problemas de aprendizaje.

Terapia Visual. Esta técnica trata de los aspectos funcionales de la visión. Se da frecuentemente el caso de niños que han pasado con éxito la revisión médica ocular, pero que presentan serias dificultades funcionales para leer. De hecho, varios de los síntomas característicos y definitorios de la dislexia están íntimamente relacionados con la incorrecta visión: inversiones, omisiones, sustituciones de letras y números; picores de ojos, mareos leves y dolores de cabeza; posturas torcidas del cuerpo al escribir con la cabeza lateralizada,
síntomas que en definitiva, generan aversión por la lectura y escritura. Nuestros ojos están diseñados mayormente para ver de lejos, por lo que la lectura y escritura supone un sobreesfuerzo. También hay que mencionar que para algunos pedagogos y médicos, la edad en que se empieza a leer en el colegio es demasiado temprana, ya que el sistema visual aún está demasiado inmaduro para tales exigencias. Por poner un ejemplo, me consta que en los colegios Waldorf esta cuestión se tiene muy en cuenta. Muchos niños ―disléxicos o no— se enfrentan a este problema visual en el colegio, y aunque se sienten incómodos con la lectura, lo asumen con resignación y perseverancia sin decir nada a sus padres. A la larga y como causa de forzar la vista surgirán verdaderas patologías oftálmicas, como la miopía o el astigmatismo, (por ejemplo).

Terapia de Movimientos Rítmicos. Fue desarrollada por la señora Kerstin Linde tras la observación de los  movimientos que hacía su bebé de forma espontánea. De manera autodidacta, fue empleando estos sencillos ejercicios para tratar niños con problemas motores, e incluso con parálisis cerebral. Fue Harald Blomberg (psiquiatra sueco) quien estudió con ella durante cuatro años y constató grandes avances en niños con problemas motores y de aprendizaje. A pesar de la sencillez de los ejercicios, tienen un gran efecto en el
desarrollo de las redes neuronales del córtex, así como de los ganglios basales y, en general, del tallo cerebral.

 Reflejos Primitivos. Es el programa filogenético que está incorporado en nuestro ADN para el correcto desarrollo del sistema nervioso. Los reflejos primitivos los realizan todos los bebés de forma espontánea y natural. Por multitud de factores, en algunas ocasiones estos reflejos no terminan de completar su misión y quedan «desintegrados» en el cerebro, lo cual, dependiendo del reflejo en cuestión, puede generar diferentes tipos de anomalías, nunca de carácter grave, pero sí pueden ser un verdadero lastre, tanto para el aprendizaje como para las relaciones sociales, ya que algunos de ellos afectan también al temperamento. La kinesióloga Sally Goddard ha sido probablemente la pionera en este campo, que más tarde fue seguida por Harald Blomberg y Moira Dempsey, como figuras más relevantes.

Medicina Ortomolecular. La mítica y olvidada Dra. Katerine Kousmine fue su pionera. Aplicada a la dislexia, es crucial evaluar los nutrientes que intervienen directamente en las funciones del aprendizaje, ya que su  carencia necesariamente entorpecerá todos los procesos madurativos del niño. Son muy conocidas las propiedades del DHA (ácido docosahexaenoico) como alimento primordial de las neuronas y su papel en el cuidado de los receptores neuronales, entre otras, así como de la Fosfatidilserina y la Fosfatidilcolina. Dado que ya entendemos el papel fundamental que juega la Dopamina en el aprendizaje, es necesario garantizar que no falte ninguno de sus cofactores (L-Fenilalanina o L-Tirosina, vitaminas [B3, B6, B9, C] y minerales [Fe, Mg, Mn, Cu y Zn]) ya que si no, no se sintetizará.

Terapia Floral. La original fue la creada por el Dr. Edward Bach, aunque en la actualidad hay otros muchos sistemas no menos interesantes. Al margen del diagnóstico diferencial necesario para escoger adecuadamente la flor necesaria, y la experiencia propia de cada terapeuta, en mi caso particular, y como mínimo, siempre recomiendo el Heliantemo «Rock Rose», basándome en el patrón de miedos severos que tienen los disléxicos (sobre todo de niños), en los testajes kinesiológicos y en su eficacia. Además se sabe que los eurotransmisores más importantes en el aprendizaje son la Dopamina y la Noradrenalina, los cuales no se pueden sintetizar bien si hay demasiados miedos.

Kinesiología Aplicada y Reflexokinesia. Tiene una función doble: es un método rápido, fiable e incruento para testar los nutrientes y las emociones de que antes hablábamos, así como reflejos primitivos, movimientos rítmicos, problemas auditivos o visuales, etc. Pero además, la misma Kinesiología cuenta con procedimientos únicos para el testaje y tratamiento de las diferentes zonas del cerebro que están relacionadas con el aprendizaje, generando sus propios tratamientos. No se trata de que el niño disléxico sea conducido a todas estas terapias, sino de que el profesional sepa diferenciar cuál es la verdaderamente más prioritaria. No hay ninguna que sea superior al resto, pero sí hay alguna más importante y urgente para cada caso en particular. No hay que olvidar que la medicina natural ha de ser un traje a la medida del paciente y no al revés. También hay que tener en cuenta que el cerebro se comporta como un todo en el que no hay departamentos estancos; más bien es lo contrario: todo está conectado con todo. Por este motivo, una terapia auditiva puede mejorar también la visión, o un nutriente que es bueno para la concentración puede ayudar al control espacial y temporal, y una terapia visual puede mejorar la audición.

Adultos disléxicos. Rara vez aparece en la consulta un disléxico adulto que esté preocupado por su atención, concentración o por sus problemas de aprendizaje, aunque a veces ocurre. En estos casos, el abordaje es muy similar al de los niños. Lo más habitual es que acudan a consulta por depresión, asma o dermatitis. Cuando se observa con profundidad a la persona y si se le hacen las preguntas adecuadas, emergerá la «Constitución Simbólica» propia de los disléxicos. También su severa carencia de autoestima nos puede poner en la pista. En estos casos, además de atender el problema que el paciente nos demanda (aprendizaje, asma...), debemos tratar y atender la esencia de su forma de ser y de ver la Vida. Porque todos los síntomas que como adulto muestra son la consecuencia directa de su desadaptación al medio, y ésta proviene del desconocimiento de su «Constitución Simbólica». Cuando estas características psicológicas y neurológicas se reconocen y aceptan, todos los síntomas desaparecen para no volver jamás. Pero si en la terapia no llegamos hasta lo más hondo, el paciente siempre tendrá recidivas que no llegaremos a evitar ni a entender.

Territorio común. Tanto niños como adultos disléxicos comparten una debilidad funcional en el territorio terapéutico de las glándulas suprarrenales que también, y no por casualidad, están relacionadas con las dermatitis y el asma; por consiguiente, cualquier otro tipo de tratamiento (aunque no haya sido mencionado aquí) que mejore dicho territorio será sin duda de gran utilidad.


Articulo enviado por Rafael de Mora Sánchez. Socio de APTN_COFENAT nº 1623. Las Rozas.-Madrid

3 comentarios:

  1. Conozco personalmente al autor, ya que fui paciente suya al igual que mis hijas. Y todas relacionadas con la dislexia y el TDA/H. Solo puedo decir marivillas una persona que superó por si sólo la dislexia y que además nos está ayudando a tantas personas con su largísima esperiencia.

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  2. Estoy realmente asombrada, pues siendo disléxica adulta presento serios problemas de asma alérgico y de piel y también cansancio extremo si no me cuido bien, debo admitir también mis problemas de autoestima baja y depresión. Nunca hubiera imaginado que todo esto tenía que ver con la dislexia, que además me ha empeorado mucho en los últimos años.

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    1. Lo único que se nos ocurre es que te pongas,, si te parece bien, con el autor del artículo a ver en que puede ayudarte.

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