03 junio 2013

LAS MEDICINAS NATURALES DE LAS PLANTAS DE ISRAEL

La Unidad de Investigación de Medicina Natural de la Organización Hadassah en Jerusalén es el principal centro de Israel para el estudio de medicinas basadas en plantas de la Tierra Santa. Observando fuentes en textos antiguos de arqueología, botánica, medicina popular y biología, los investigadores allí han encontrado indicios que pueden revelar la innovación en las curas médicas del futuro.


El centro, fundado y dirigido por Sarah Sallon, condujo un proyecto que germinó una semilla de palma de dátil de Judea de 2,000 años de antigüedad, posiblemente la semilla más antigua en el mundo, con la expectativa de que un día su genoma perdido pueda dar nuevos tratamientos a la humanidad. Las suculentas especies de dátiles, las cuales ya no existen en la región, se rumoreaban podrían curar tumores y actuar como afrodisíaco.
 Mientras la flora terrestre es la especialidad de la Unidad de Investigación de Medicina Natural, que hace estudios en el marco del Proyecto de Plantas Medicinales del Medio Oriente. El centro ha destinado tiempo de investigación exploratoria sobre algas autóctonas de la región mediterránea.
Recursos históricos sugieren, dice Sallon, que las algas marinas locales poseen importantes propiedades de curación que pueden tratar una serie de dolencias. “Hemos construido un cuadro de algas interesantes que pueden ser aplicadas a úlceras pépticas, como agentes antiinfecciosos, antibacteriales, antimicóticos y para curas,” añade. “Ya sabemos que se utilizaban localmente poniéndola en una herida infectada.”

Conservación
El centenar o más de plantas que Sallon ha evaluado de la región, incluidos los especímenes que solo se encuentran en el mar, están produciendo un tesoro oculto, base de investigación científica que espera por socios comerciales.
 El equipo de Sallon comenzó a trabajar con algas marinas  a mediados de la década de 1990 junto a canadienses de la Universidad Memorial de Terranova en Newfoundland y la firma de ingeniería marina Oceans Ltd. Mientras los canadienses se enfocaron en las propiedades medicinales y comerciales de las algas marinas del Atlántico, Sallon abordó lo desconocido, observando las costas de Israel.
SEAMOP (Proyecto de Algas y Organismos Marinos) fue inicialmente financiado por la Fundación Canadiense-Israelí de Investigación Industrial, y condujo a conclusiones interesantes que los canadienses han comercializado, dice Sallon. Sus socios canadienses han avanzado profundamente con las algas marinas y sus efectos inmunitarios para el cáncer. Ellos también han desarrollado su propia línea de algas marinas para productos naturales.
 Nuevos socios comerciales ayudarán a Sallon a destinar más fondos para la investigación de este tema relativamente desconocido, dice. También, inspirando más interés en la tierra de Israel y las plantas del mar podrían ayudar a facilitar la conservación de estas especies para  el futuro.
Sallon ha trabajado con el Instituto de Limnología  en Haifa para el cultivo de algas marinas, usando nuevas técnicas de acuicultura en tierra, y para aislar trazos minerales y vitaminas que se encuentran en ellas.
Las algas marinas, que están atrayendo el interés internacional por su inmenso valor como nutracéutico y carburante biológico ñ dos áreas en las que las empresas israelíes sobresalenóes solo un aspecto de la investigación.
 “Hemos probado las plantas salvajes del desierto por un número de diferentes efectos, como el cáncer, el Alzhéimer, Párkinson, anti-virales y antimalaria, y para la tuberculosis, y nos gustaría encontrar pesticidas naturales”, dice Sallon. 

PLANTAS PARA LA PAZ
Mientras que algunas plantas desde la antigüedad se mencionan en las fuentes antiguas una y otra vez, es difícil entender lo que trataban. Tos con sangre por tuberculosis es un síntoma directo de la condición descrita en la literatura del pasado, pero los síntomas de Parkinson, que, sin duda, existían desde los tiempos antiguos, no siempre encajan con las mismas características de descripción que la comunidad médica utiliza hoy en día, dice Sallon, quien  trabaja un poco como un detective.

Un beneficio adicional de la exploración de la Tierra Santa y el resto del Medio Oriente para los secretos curativos de sus plantas puede ser su mejor convivencia, porque “las plantas no conocen fronteras”, dice.

FUENTE.-listindiario.com


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