30 julio 2013

LA ALQUIMIA Y LOS TIEMPOS DE CAMBIO

Según el Calendario de los Mayas, el final del año 2.012 es también el fin de un ciclo de tiempo de más de 5.000 años. Continúa siendo desconocido para muchos, que en alquimia también este año - como los siete años que lo preceden de preparación - tiene una importancia especial.




La cuenta atrás de 230 Millones de Años.

Gracias a las investigaciones de José Argüelles, nuevamente podemos acceder al antiguo conocimiento sobre el tiempo que los Mayas poseían. Mediante la “Convergencia Armónica” del 16-17 de Agosto de l.987, él atrajo por primera vez la atención de un público más extenso, hacia los “días finales” del Calendario Maya y del inminente salto cualitativo hacia delante en la historia de la humanidad. 
El período más largo de tiempo en el Calendario Maya asciende a 26.000 años. El solsticio de invierno del año 2.012, en los días 21-22 de Diciembre, no solamente acaba el ciclo actual de tiempo de 5.125 años sino que también termina este gran ciclo. De acuerdo a los registros Mayas antiguos, el tiempo debe renacer en ese día. Las interpretaciones Espirituales afirman que la conciencia humana predominante en ese momento, influenciará considerablemente el tipo de desarrollo para los siguientes 26.000 años. La astrología India-Védica habla de una duración de 25.920 años, y también los registros de otras culturas antiguas refieren un número similar.
El verdadero “marcador del ritmo” para esto es la llamada “precesión” de la Tierra, es decir, una rotación circular del eje terrestre. Éste no siempre permanece en la misma dirección, sino que gira alrededor de la línea ideal del eje – como una peonza. Para completar un círculo, el eje terrestre tarda, aproximadamente, de 25.920 a 26.000 años. Este lapso de tiempo es llamado un “año platónico” o en la astrología Antigua “un año en la vida de Dios, el Creador”. Un mes del año platónico dura 2.160 años de vida terrestre. Debido al movimiento rotatorio del eje terrestre, este necesita una cantidad de tiempo durante el cual, el punto vernal (la posición del Sol en el equinoccio de primavera) se mueve a través de uno de los 12 signos solares. Si uno divide esta 12ava parte del Zodiaco (360º:12 =30º) otra vez en secciones de 1º, tenemos la duración de “un día cósmico” que corresponde a 72 años terrestres normales. El promedio de vida de un ser humano, a menudo dura sólo un poquito más que un día cósmico. El equinoccio a través de los 12 signos solares, se mueve en orden inverso y, durante estos años (entre 1.960 y 2.020), deja al signo solar de Piscis y entra en Acuario. Esto marca el comienzo de la “Era de Acuario”, que ya había sido cantada en el musical de la Nueva-Era “Hair”. 
La entrada del equinoccio en el nuevo signo solar de Acuario después de 2.160 años, ya es de por sí un evento extraordinario, como también lo es el fin del año platónico después de casi 26.000 años. Pero además, todo ello coincide con un ciclo de tiempo mucho más grande: en el año 2.012, nuestro sistema solar cruza el ecuador de nuestra galaxia y por tanto, casi corta el estrecho “borde” del disco giratorio espiral de nuestra galaxia. 
Se requieren aproximadamente 230 millones de años para que nuestro sistema solar complete una órbita alrededor del centro de nuestra galaxia. Por lo tanto, se produce la repetición de un evento, que la última vez que aconteció fue al final de la era de Perm de la Tierra. Fue el tiempo en el que se originaron las primeras maderas resinosas, surgieron los dinosaurios y más tarde, los primeros mamíferos. 
Comparado con este enorme ciclo de tiempo de nuestro sistema solar, la Era de Acuario o de Piscis completa apenas dura una hora, y el tiempo de vida humano de cerca de 72 años es, en relación a este ciclo de 230 millones de años, de sólo dos minutos. Es un hecho muy importante, que en los próximos siete años que vendrán, tenemos la gran oportunidad de experimentar conscientemente y quizás incluso modelar un poco los “últimos 20 segundos” de la cuenta atrás de estos 230 millones de años.

El Renacer Cósmico

Según la opinión del investigador Inglés John Major Jenkins, los Mayas, han “calibrado” exactamente su Calendario Sagrado en ese punto de encuentro entre nuestro sistema solar y el ecuador de la galaxia. Jenkins dice: “El entero génesis de los Mayas solo puede ser comprendido a través de la importancia de esa conjunción.” En el solsticio de invierno del 2.012, la línea estelar de la Vía Láctea, circundará todo el horizonte – ésta aparentemente se despliega en forma circular sobre la Tierra como un radiante arco, a través del cual la Tierra puede ahora entrar con nuestro sistema solar. 
Las leyendas Mayas describen que el solsticio de invierno está relacionado con el “Primer Padre” El Uno Hunahpu. De acuerdo a este mito, un día él renacerá, e iniciará una Nueva Era Mundial. La brillante puerta estelar de la galaxia con la oscura apertura cósmica, puede ser entendida como el canal del parto de la Madre Primordial. Por tanto, al mismo tiempo el solsticio de invierno del 2.012, se convierte en el punto de generación o nacimiento del “Primer Padre” y en consecuencia, el comienzo un nuevo ciclo de tiempo de aproximadamente 230 millones de años. 
“ El final del ciclo en el 2.012, significa nada menos que el salto cualitativo decisivo en la evolución de luz y vida de la Tierra”, escribe José Argüelles en su libro “El factor Maya”. Argüelles, que redescubrió el Calendario Maya, explica en su libro, lo que puede ser esperado durante los últimos años del gran ciclo/ “el gran rayo sincronizador”: “…el DNA de las formas más evolucionadas de vida de la Tierra, están expuestas a una aceleración permanente.” Él espera un “ ‘Crescendo’ de la materia” cuyo propósito es permitir un flujo fijo de “frecuencias armónicas” y por lo tanto una mejor y progresiva “sincronización”. Esta resonancia acelerada trasmitirá impulsos creativos a los seres humanos y ayudará a catapultar nuestro sistema solar “dentro de la comunidad de inteligencias galácticas”. 
Mientras tanto, muchos autores e investigadores privados suponen haber encontrado verdaderas pistas de dicha “aceleración” y “ ’Crescendo’ de la materia”. El científico de la NASA Gregg Braden cuyo libro “El Despertar del Punto Cero” yo puse al día, considera los siguientes hechos: la rotación de la Tierra se está desacelerando, el campo magnético de la Tierra desde que se empezó a medir se reduce más y más y ya ha disminuido espectacularmente, el clima está en un estado de realizar violentas cabriolas, y también se intensifican las actividades sísmicas. Todo esto puede ser una indicación del salto o movimiento del eje, el cual de acuerdo con los ritmos observados en la historia de la tierra debería haberse realizado hace casi 10.000 años y podría esperarse que sucediera en los próximos 1.000 años. 
Pero, ¿qué es lo que realmente sabemos acerca de los ritmos naturales de la tierra y del sistema solar? Nuestros registros recogidos científicamente no tienen más de 100 años, y todos los eventos del pasado indirectamente conocidos por muestras de hielo y estratos de roca, están de hecho, basados en teorías e interpretaciones. Mientras que los científicos y aún más los “profetas apocalípticos” por ejemplo, han estado creyendo todavía hasta hace algunos años, que el cambio o salto polar del eje terrestre podría devastar a la Tierra en tres días y que como mucho, se podría sobrevivir en cuevas profundas y refugios subterráneos, los investigadores de hoy en día tienen una opinión bastante diferente. 
Debido a las nuevas simulaciones realizadas por ordenador, están convencidos de que todo sucedería gradual y casi imperceptiblemente en el curso de muchas décadas, mientras que la inclinación actual del eje polar duraría solo 15 minutos. Sin embargo, para algunos seguidores esotéricos seguidores de la teoría del desastre, el salto polar apocalíptico en el solsticio del 2.012, será un suceso inevitable para “purificar” la Tierra antes de que se produzca un verdadero nuevo nacimiento del planeta y de la humanidad. Y ¡“claro” que los seguidores de esa teoría serán salvados!. De esta forma, el año 2.012 será desafortunadamente mal utilizado, para producir en las personas dependencia y ansiedad.

La Astrología de los Tiempos de Cambio

La Alquimia tiene un punto de vista diferente sobre el desenlace del año 2.012, que enfatiza los ritmos cíclicos planetarios y sus cursos, así como los incidentes que suceden en la tierra y no una enorme catástrofe. Por lo tanto el lema de la alquimia es: “Como es en el cielo así es en la Tierra” o “Como es arriba es abajo”. Las doctrinas secretas de la alquimia sobre “las fases de cambio energéticas” en el hombre descifradas hace algunos años, están íntimamente relacionadas con los ritmos cósmicos planetarios, sus influencias sobre la Tierra y, en consecuencia, sobre nosotros mismos. Existen ritmos cortos que duran solo una semana, y varios ciclos largos de los planetas que pueden durar de uno a varios siglos. 
Este conocimiento planetario es necesario en Alquimia para producir esencias curativas de alta calidad provenientes de metales, piedras preciosas y plantas en el laboratorio. Por ejemplo, desde tiempos antiguos, la Luna se relaciona con la plata, el Sol con el oro y Venus con el cobre. Aún actualmente, cuando se producen las esencias de tal o cual metal, gema o planta en la pequeña fábrica de alquimia del bien conocido alquimista Alemán Achim Stockhardt, se toma en consideración y se “captura” la constelación del planeta relacionado. Si uno toma esas esencias, se puede armonizar la influencia negativa del planeta relacionado. 
En el curso de los últimos mil años, una parte del conocimiento sobre estas fuerzas planetarias se ha separado de la alquimia y ha conducido hacia la astrología actual. Sin embargo, mucho de lo que la alquimia y la astrología extraen de los ritmos planetarios se ajustan a las aseveraciones hechas por Argüelles acerca del Calendario Maya. Como en el Calendario Maya, aquí también varias “ruedas de tiempo y planetas” pueden entrelazarse y crear una y otra vez nuevas cualidades que pueden influenciar a los seres humanos. Por tanto, para los próximos siete años, hasta el fin del 2.012, es de gran importancia el paso de Urano a través del signo solar de Piscis y el de Neptuno a través de Acuario. Solamente en 2.011 y principios de 2.012, estos planetas dejan de nuevo estos signos solares, sin perder su impacto inmediato. Ambos signos solares significan conciencia: Acuario del espíritu humano y Piscis de estados más elevados de conciencia. 
Para el ser humano, la entrada de Urano en Piscis significa que sus limitaciones serán eliminadas: la conciencia individual se fusiona con la conciencia colectiva e ilimitada lo que puede llevar a disolver conceptos, sistemas y relaciones sociales del pasado. El individuo puede perder su estabilidad en su entorno. Esto será reforzado por Neptuno en Acuario, porque aquí la conciencia individual se retirará para dar paso a la ilimitada. Para el individuo todo será accesible, pero también fácilmente se hastiará de ello, mientras que difícilmente estará en posición de poderlo suprimir. La capacidad de coordinar está bajo una gran presión, los nervios se sobre-excitan, se producen progresivas explosiones emotivas, así como sentimientos de impotencia. Habrá más y más casos, con tendencia a que se acrecienten. La totalidad, sin embargo, contiene enormes posibilidades. El aspecto positivo de esta constelación abre las puertas para que el ser humano penetre en el subconsciente colectivo o conciencia cósmica. La conciencia individual puede conectarse al todo. De hecho, todo esto es indicativo que pasaremos a través de una fase profunda de limpieza interna y una nueva orientación hasta el 2.012. 
Durante el año 2.012, hasta el solsticio de invierno, Urano pasa por el signo de Aries y Neptuno por el de Piscis. Estas cualidades también fortalecen al “nuevo comienzo”. Una desilusión aparente y el ardiente deseo de expansión y libertad invitan a recapitular. El impulso positivo será crear esta libertad en nuestro ser interior: algo nuevo ilimitado que sentiremos interiormente en forma de amor, compasión y creatividad. Tendremos alas para empezar de nuevo, confiando en nuestras propias experiencias y nuestra propia intuición. Cuando Argüelles a través de sus interpretaciones del Calendario Maya habla de “aceleración”, de “’Crescendo’ en la materia” o de “una fusión de la conciencia nunca antes existente”, esto se corresponde con las constelaciones descritas de Urano y Neptuno. 
Entonces, parece que los planetas de nuestro sistema solar nos atraen hacia una nueva orientación. La última vez que Urano y Neptuno transitaron estos signos juntos, fue hace unos 165 años, entre l.836 y 1.848, el año de la Revolución Francesa. Si uno va mucho más atrás hacia el pasado, el período de tiempo en que Urano y Neptuno estuvieron juntos en estos signos es más corto, o casi no hubo superposición, lo que significa, que más allá del ciclo de 165 años, existe un ritmo de tiempo de miles de años. 
La Alquimia, sin embargo siempre tiene que ver con el lado práctico de la astronomía. Por tanto, siempre está a la búsqueda de medios y métodos para apoyar al ser humano en su proceso de aproximación. Para esto, se ha desarrollado una esencia especial que apoye al mejor uso de los aspectos positivos de la constelación Urano-Neptuno. Esta es la esencia Rescate 2.012, que abre la conciencia al cosmos, pero al mismo tiempo cuida que uno no pierda su raíz en la tierra. Algunas personas todavía necesitarán algo de ímpetu en los años venideros para realizar las transformaciones internas. Aquí ayuda una esencia especial de oro, la “cobra-oro” desarrollada de acuerdo a una antigua receta India. Para aquellos que reaccionan a la influencia de la constelación Urano-Neptuno con sobre-estimulación y “nervios agitados” la esencia especial de plata “Eclipse de Luna” fué preparada durante el eclipse de luna de 2.004. Tiene un gran efecto calmante.

Ayudantes Poderosos en el Espacio

Hasta 2.012, podemos esperar tres eventos celestiales especiales, y los tres apoyarán los lados positivos de la constelación Urano-Neptuno: El 27 de mayo de 2.009, habrá un encuentro entre Júpiter y Neptuno. Esta conjunción fortalece el reconocimiento creativo penetrando las profundidades del subconsciente colectivo y los planos elevados de conciencia. Se intensificarán los poderes espirituales más elevados, como la intuición, la telepatía, el conocimiento a través de los sueños, la canalización, etc. Como Quirón también participa en la conjunción que tiene lugar en Acuario, se producirán impulsos creativos y de sanación. Ocho meses más tarde, esta cualidad será activada de nuevo, cuando el planeta Júpiter entre en el signo solar de Piscis. 
A mediados de este año, Júpiter encuentra a Urano el 19 de Septiembre de 2.010. Esta segunda gran conjunción activa nuestra inspiración. Las ideas creativas obtienen el fuego necesario, la individualidad se expande y desenvuelve en forma nueva y positiva. Cuando la conjunción en Piscis suceda, surgirán soluciones sorprendentes y formas creativas de abrirse paso, también cubriendo el consciente y sub-consciente colectivo. Al mismo tiempo, habrá también una conjunción entre Neptuno y Quirón, que resultará de nuevo en un flujo de energías curativas. 
El tercer evento extraordinario en el cielo planetario sucederá el 06 de Junio de 2.012, a saber, el Segundo tránsito de Venus después de 2.004. La última superposición de Venus y el Sol fue en l.874 y en 1.882. Este encuentro celestial, fortalecerá especialmente la vida de amor y la vida de comunidad, y reducirá la fuerza disolvente de la constelación Urano-Neptuno. En el Sagrado Calendario Maya, Venus tiene un papel importante y es asombroso que este raro evento se producirá exactamente seis meses antes del solsticio de invierno de 2.012. 
Estas constelaciones especiales, serán utilizadas por la alquimia práctica para apoyar los poderes positivos en el proceso global de cambio de conciencia. En previsión, ya durante el primer tránsito de Venus el 04 de mayo de 2.004, se preparó una esencia especial de cobre y oro, diamante y rubí, a saber de los metales y gemas de ambos planetas. Con su ayuda, la persona que toma la esencia puede abrirse mejor a las fuerzas espirituales de la constelación Urano-Neptuno. 
El mismo tiempo y cualidad planetaria del tránsito de Venus en el 2.004, se utilizó también para preparar una esencia para fortalecer el “cerebro abdominal”, es decir, la intuición emocional y la mediación: la esencia “azufre dorado”. Este azufre extraído de una combinación natural de antimonio y azufre todavía contiene el poder transformador y purificante del mineral del antimonio. Es este antimonio al que Rudolf Steiner llamaba “el metal del hombre” porque es como el ser humano mitad mineral y mitad metal flotando entre el cielo y la tierra. Por tanto, las esencias “azufre dorado” y el “tránsito de Venus” se complementan uno al otro, mediante la estimulación armónica de todos los poderes espirituales de “cabeza, corazón y abdomen”.

La “Cura Semanal” en el Ritmo de los Planetas

La meta de la alquimia práctica es principalmente apoyar y acelerar el “desarrollo natural hacia la luz, hacia un orden y conciencia más elevados”. No era solamente la producción del oro partiendo del plomo lo que contaba para un verdadero alquimista, sino más bien encontrar el más elevado remedio universal – esa sustancia que transforma equitativamente el cuerpo, el alma y el espíritu. Todo lo que es pesado, oscuro y enfermo en el ser humano, simbolizado por el plomo “oscuro” será iluminado por medio de los elíxires alquímicos de la vida, hechos de metales, gemas y plantas y serán transformados en salud, simbolizada por “oro luminoso”. Esta transformación o transmutación es el “Gran Trabajo” de la alquimia en el ser humano. Frater Albertus, el renombrado alquimista del siglo XX, pone esto en palabras modernas: “La Alquimia no es más que una gradual elevación del estado de vibración”. 
Para elevar permanentemente el estado de vibración de los individuos, los alquimistas Indios, han desarrollado una “cura semanal” energética, la llamada “medicina de los maharajas”. El nombre deriva del tiempo en el que los sacerdotes eran reyes, cuando los candidatos al título de maharajá debían de aplicarse esta “cura semanal” tres veces en siete años en conexión con sus estudios y ejercicios espirituales para el desarrollo de la personalidad y la conciencia. Solo el candidato que podía curar imponiendo sus manos y por tanto dar evidencia de sus cualidades espirituales, era digno de regir como “rey de reyes”. 
Aplicando esta “cura semanal”, el organismo humano, su sistema energético, chakras y glándulas se sintonizan con una resonancia armónica planetaria. Cada día de la semana es regido por una energía planetaria. Este conocimiento está contenido en los nombres de los días de la semana: El domingo se refiere al Sol, el Lunes a la Luna. El Martes deriva de Zeus, el Dios Alemán de la guerra que corresponde a Marte (para detalles, referirse a mi libro: “Schätze der Alchemie: Metall Essenzen” and “Edelstein-Essenzen” – “Tesoros de la Alquimia: Esencias Metálicas” Esencias de las Gemas”). 
Durante la “cura semanal”, se toma la esencia que pertenece al planeta del día: El domingo, las esencias de oro, rubí o correhuela mayor(Convolvulus sepium); el Lunes las esencias de plata, perla y pera, etc. Al mismo tiempo, los chakras se activan y armonizan, desde del chakra raiz en Domingo, ascendiendo hacia el chakra del corazón el Miércoles y hasta elevarse al chakra coronario el Sábado. Esta atribución planetaria secreta de los chakras que parte de la alquimia de la India y de Occidente, así como del Ayurveda, está en armonía con el más elevado estado de vibración del ser humano. En alquimia esto es llamado “Rubedo”. A través de la “cura semanal”, se espera que el hombre sea guiado paso a paso desde el plano material de “Nigredo”, el más bajo estado de vibración, hacia “la luz”. Porque a menos que nos abramos al ritmo diario de las fuerzas planetarias y las integremos armoniosamente, no podremos utilizar de forma positiva las grandes constelaciones para nuestra personalidad y conciencia que el cosmos nos ofrece en los próximos siete años – comenzando con la constelación Urano-Neptuno y las dos conjunciones de Urano hasta el único encuentro de nuestro sistema solar con el ecuador de la galaxia.






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