17 octubre 2013

EJERCICIOS PARA RELAJAR LA MANDIBULA

La mandíbula constituye una compleja y sofisticada articulación que participa en tres importantes funciones fisiológicas: la masticación, la deglución y la fonación.



El estado de la mandíbula, sin embargo, también es un reflejo físico del estado emocional. Un tercio del sistema nervioso está vinculado a ella.

Es muy común en los tiempos que vivimos que tengan que hacernos una férula de descarga para ponernos por la noche y evitar sobrecargas en los músculos del cuello, entre otras cosas. De eso se encargará el dentista, pero también podemos hacer algo de manera activa para reducir la tensión temporomandibular.


Una caja de emociones

Sentimientos como la ira, la ansiedad, el miedo o la inseguridad pueden manifestarse físicamente a través de la mandíbula, favoreciendo alteraciones diversas: bruxismo, movilidad dentaria, dolor en los músculos faciales, temporomandibulares y del cuello, otitis, vértigo tensional, fatiga visual, etc.

Si se presenta algún trastorno es conveniente identificar la causa física o emocional que lo origina para solucionar el problema de raíz.

Técnicas como la reeducación postural, la osteopatía y los masajes son muy útiles pues permiten tomar conciencia y facilitan la relajación.

Ejercicios

Coloca la yema de los dedos en la zona mandibular y ejerce una presión constante y firme unos 3 minutos. Mientras mantienes la presión realiza respiraciones profundas.

Con la yema de los dedos ejerce una presión en el punto que se encuentra por delante de la oreja. Mantén la presión 3 minutos, al tiempo que realizas un movimiento circular sobre el punto indicado. Al liberar el aire, abre la boca para soltar la tensión contenida.

Sitúa la yema de los dedos en la musculatura lateral del cuello. Mantén una presión constante durante unos 2 minutos y luego suelta la tensión.

Pon las manos en las mejillas. Ejerce presión y haz movimientos circulares desde las orejas al mentón.

Puedes incorporar esta rutina de sencillos ejercicios a la rutina de cuidado del rostro, realizarla cuando te sientas nervioso o cargado de tensión o antes de acostarte, que es cuando menos control tenemos sobre la tensión acumulada en la zona.



Podemos aprovechar al darnos el masaje final para aplicarnos unas gotas de aceite esencial de lavanda o espliego, de gran poder relajante, mezcladas en la crema de noche o diluidas en aceite de almendras dulces. Esto nos sirve también como técnica para vencer el insomnio.


FUENTE.- http://www.trucosnaturales.com Artículo de Mónica Hidalgo

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