10 marzo 2014

ADEMAS DE LA QUIMIOTERAPIA...........

En abril del pasado año, la revista Cancer publicó un trabajo diferente hasta cierto punto de los que habitualmente ven la luz en ese medio. Se trataba de una investigación liderada por la doctora Barrie Cassileth (jefa del Servicio de Medicina Complementaria del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSKCC) de Nueva York) y Clifford Hudis (director del área de mama del mencionado centro).

Cassileth y Hudis, junto con varios colaboradores del MSKCC, están estudiando -entre otras muchas cosas- el papel de la acupuntura en el tratamiento de la pacientes con cáncer de mama que tienen linfedema secundario a la extirpación en quirófano de los ganglios de la axila. Los primeros resultados de esta investigación, aleatoria y controlada, son bastante optimistas. La acupuntura redujo significativamente el volumen del brazo afectado de linfedema, más de lo que lo que sucedió en el grupo de féminas que formaban el grupo control, y que fueron tratadas de forma convencional.





Los autores reconocen que el número de enfermas en las que se ensayó la acupuntura es aún demasiado pequeño y eso no permite asegurar que la milenaria técnica china debe incorporarse al tratamiento de una patología frecuente en las mujeres con tumores mamarios. Sin embargo, los primeros resultados han sido lo suficientemente válidos como para embarcarse en un trabajo a mucha mayor escala que intente probar de forma estadística y clínicamente significativa la potencialidad de una medicina de las que se considera complementaria para el cáncer.

Las terapias anticancerosas han ido evolucionando en las últimas décadas de una forma notable. Se ha pasado de la penuria casi absoluta de mediados del pasado siglo a la abundancia de un elevado número de fármacos que han disminuido la mortalidad del cáncer de una forma geométrica.



En los países avanzados el cáncer ya no es una sentencia de muerte generalizada, puesto que el 60% de los que lo padecen están vivos a los cinco años del diagnóstico.

La combinación de diagnostico precoz, cirugía, quimio y radioterapia está logrando victorias importantes contra el cáncer. Sin embargo, otros tipos de tratamientos que pueden contribuir también a frenar recaídas, aliviar efectos secundarios de terapias clásicas y, desde luego, mejorar la calidad de vida de los pacientes, aún no están incorporadas al protocolo terapéutico de un enfermo con cáncer. Y no lo están porque aún hay pocos estudios científicos en los que se valore si son eficaces y eficientes.

 El que una de los mejores centros contra el cáncer del mundo, como lo es el MSKCC de Nueva York, tenga un servicio de medicina complementaria y en él se esté trabajando con todo rigor científico qué es lo que se puede hacer, además de pasar por el quirófano y soportar la quimio y la radioterapia, con los pacientes cancerosos debe tenerse en cuenta.

La doctora Cassileth expuso en una reciente conferencia detalles de lo que se hace en su servicio y de lo que están investigando. Apuntó a acciones específicas que van a contribuir no sólo a mejorar la supervivencia de los pacientes con cáncer sino -sobre todo- a elevar la calidad de vida de los mismos.



En su charla expone el potencial de los masajes, el yoga, la autohipnosis, las dietas y, fundamentalmente, el ejercicio físico personalizado como complementos necesarios, inocuos y económicamente asequibles para disminuir el dolor, la ansiedad, el estrés y los desajustes emocionales que padecen los enfermos de cáncer.



Cualquiera que tenga algo de experiencia en cáncer tiene que estar de acuerdo que hasta ahora se ha hecho poco caso a buena parte de las necesidades que tiene el cada vez más elevado porcentaje de supervivientes de una enfermedad tan seria y tan común como lo es el cáncer. Quizá ha llegado al momento de pensar que las lecciones que puedan derivarse de los trabajos de expertos como la doctora Cassileth deben tenerse en cuenta.


FUENTE.- http://www.elmundo.es/

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