16 junio 2015

LA HIPNOSIS CLINICA MALTRATADA Y MAL TRATADA

La hipnosis va ganando terreno en los últimos tiempos, en la consideración que cada uno se hace con respecto a esta técnica como posible elemento interventivo y resolutivo, o de abordamiento en enfermedades nerviosas y mentales. Pero aún siendo esto cierto, todavía permanece el gran desconocimiento que se tiene, imaginando situaciones nada reales, y, especialmente, desconociendo todo el enorme potencial que la técnica, basada exclusivamente en el conocimiento científico, encierra. Vamos a tratar de acercarnos lo mas posible a ésta técnica que es tan eficaz, rápida y completa que permite abordar una gran mayoría de disfunciones desde las puramente mentales hasta algunas de las las fisiológicas.



Empecemos por decir claramente que por poner a alguien en estado hipnótico, en cualquier estado hipnótico, cosa muy sencilla de hacer, no se le cura nada, no experimenta ningún cambio, no hay nada diferente. Es la terapia que se aplica en estado de hipnosis la que va combatiendo los impactos emocionales, los condicionantes negativos que están en la mente, especialmente en la memoria implícita, logrando que vayan remitiendo las patologías de que se trate. No hay nada fulminante ni espectacular. Pero es una técnica muy rápida en la consecución de los objetivos finales, directa en la operativa y eficaz en los resultados.

Hay muchas definiciones de hipnosis, casi todas incompletas y ciertas a la vez, por eso prefiero no describir nada y tratar de detallar qué es, como se aplica y cuales son los pasos que normalmente se siguen.

Es necesario situar al paciente en estado de focalización atencional profunda, lo mas profunda que sea posible para tratar de producir modificaciones en la conducta, en los hábitos, en la línea que la disfunción de que se trate, indica. Hay que matizar que esa focalización es un estado artificial inducido, al que se llega mediante una serie de técnicas que comportan una serie de ejercicios que permiten alcanzar este estado que en nada se parece al sueño fisiológico, y que es distinto para cada sujeto.  

Podemos entrar en esa focalización de forma natural al abstraernos y concentrarnos en algo que despierta nuestro interés de manera que no atendemos ni captamos nada fuera de ese centro de interés que retiene toda la atención. Recordemos aquí la llamada “hipnosis de la carretera”, producida por un estado de atención focalizada provocada por la monotonía.

Para alcanzar este estado profundo se comienza por inducir una relajación que permite algo así como ir separando la mente del cuerpo, puesto que el cuerpo recibe sensaciones inducidas similares a las que experimenta cuando va a dormir y queda quieto, mientras que la mente permanece despierta a través de la memoria implícita, antes inconsciente, desconectando casi por completo la parte consciente o memoria explícita.



Es en esta “desconexión” de la parte consciente donde está el fundamento beneficioso de la hipnosis. Los impactos emocionales negativos, los traumas, los condicionantes, generadores de problemas conductuales van quedando almacenados en la memoria implícita durante años, en los cortex profundos de la memoria, y nos hacen actuar y sentir de forma contraria a nuestros deseos, alterando nuestra conducta de manera involuntaria. Las sugestiones introducidas con la terapia se depositan también ahí, en la memoria profunda implícita, y podemos ir modificando aquello que nos hace actuar mal, a favor de nuestros deseos, generando y/o liberando recursos mentales que incluso ignoramos que los tenemos.

Permítanme que aclare y que insista en no despegar el adjetivo de “clínica” de la palabra hipnosis, cuando estemos hablando de una técnica que interviene en  enfermedades, obviando la pura anécdota del hecho de ser hipnotizado. Este apellido indica además que nos movemos dentro de los parámetros que la ciencia tiene como ciertos, válidos, sin salirnos un ápice de todo ese conjunto de pseudo tratamientos, sin la menor base científica, carentes de cualquier connotación resolutiva, pero que resultan espectaculares y misteriosas, con la dosis de atracción que este aspecto comporta.

Me estoy refiriendo a las mal llamadas terapias de vidas pasadas, presuntas vidas pasadas, o recuerdos uterinos imposibles, o incluso la regresión por la regresión de forma continuada, que nada trata ni elimina. Son simplemente técnicas, y hasta ni eso, que no pretenden mas que pasar el rato, cobrando claro está, y procurar operaciones milagrosas. 

Con este tipo de intervenciones se propicia la aparición de problemas de difícil o imposible tratamiento, como el trastorno de personalidad múltiple, ya que el paciente recuerda claramente lo sentido durante la sesión, siendo imposible de que se le convenza de que aquello que “ha creído ver” era simplemente una fabulación de su propia mente como salida cómoda ante una presión, cuando no inducción, del presunto terapeuta.

La hipnosis clínica, que hoy se le denomina focalización atencional para mayor exactitud, como técnica, es muy concreta en cuanto a su teoría, la tiene propia, en su aplicación, dispone de determinados ejercicios, no muchos, que se entremezclan para producir el tratamiento adecuado a cada patología, considerando además en grado de cronicidad y la gravedad que se aprecien en cada paciente, y finalmente dispone de una validación empírica, puesto que la experimentación es imposible aquí.

Aquí conviene describir que aunque dentro siempre del genérico concepto “clínico” existen diferentes escuelas o corrientes que abordan la misma patología de manera algo diferente, y cuyos resultados suelen ser también diferentes, especialmente en lo que al número de sesiones requeridas se refiere. Vean el cuadro al final que describe cada una de éstas escuelas o corrientes.

De aquí en adelante voy a referirme solo a lo que la hiperfocalización atencional directa, propone y desarrolla, como modelo de terapia completa.

Una sesión de terapia, bajo estos postulados, se compone de tres fases sucesivas y diferenciadas, como son: relajación, visualización y terapia.

Para la relajación utilizamos casi en exclusiva un sistema que se deriva del modelo del Dr. James Overholser, en pasadas sucesivas por paquetes musculares de pies a cabeza. Es exactamente el mismo procedimiento que el cuerpo emplea cuando se va a dormir, relajándose progresivamente de pies a cabeza, descubrimiento que se debe al médico español Dr. Camilla, y que el Dr. Overholser amplia y perfecciona a su universidad norteamericana. La comprobación de que esto es así la tenemos en que si tenemos los pies fríos no podemos dormirnos, y esto es porque en esa frialdad se instala una barrera que impide que la relajación suba por el cuerpo.



Al inducir el trance descrito, el paciente escucha, no solo oye, perfectamente todo lo que se le dice. Es mas, puede oír ruidos que en estado de vigilia no oiría ya que los sentidos están mas despiertos, potenciados, en alerta. Es bastante común que los pacientes manifiesten “no haberse dormido”, interpretando el verbo “dormir” en el sentido mas convencional y extendido del término. 

En esta fase de relajación da comienzo la fase llamada REM (rapid eye movement) que es el principio del trance hipnótico, y que se consolida con ejercicios de visualización adecuados. Si el terapeuta guardara silencio durante mas de 15 segundos el paciente entra en fase de reordenación de memoria, sueño convencional, saliendo de la fase hipnótica en la que va a entrar.

El utilizar siempre este sistema de relajación tiene la principal y enorme ventaja de poder dimensionar a voluntad su extensión, según como vaya respondiendo el paciente, alargando o acortando las pasadas hasta la fase mencionada, con la profundidad elegida. Hay muchos mas sistemas o procesos de relajación, pero utilizamos este por la adaptabilidad que nos brinda, una flexibilidad capaz de eliminar resistencias muy diversas.

Inmediatamente después de la relajación viene lo que denominamos “encadenado de bajada”, que es la suma de varios ejercicios a aplicar según apreciación del terapeuta teniendo en cuenta la gravedad, cronicidad, situación relativa del paciente, etc., y que se diseña mezclando ejercicios de visualización, de diferente potencia, potenciadotes y relajaciones complementarias.

Este encadenado de ejercicios nos permite bajar a memoria profunda, en la medida que el terapeuta considera que es necesario atendiendo a la gravedad de la patología, la situación del paciente, su facilidad o dificultad con el proceso, etc. Variables que han de configurar la potencia global total de la sesión buscando el efecto pretendido de la manera mas eficaz posible. Todos estos ejercicios muy estudiados y utilizados, de manera que no hay el menor riesgo en su eficacia, salvo lo que el aficionado pueda introducir.

En tercer lugar está la terapia propiamente dicha, que consta de ejercicios de  autoestima, autoconcepto, autocontrol, cognitivo y conductual.

La charla del terapeuta debe ser un tanto monótona, monocorde, tediosa y reiterativa, excepto en el ejercicio cognitivo, o en la parte conductual, en que se debe adoptar un tono mas firme, seco, autoritario, concreto y algo mas alto.

Este es el esquema de diseño de una sesión de terapia. Con la suma de diferentes formas y modos de cada uno de estos ejercicios se abordan problemas de muy diferente tipo y gravedad, independientemente de la orientación que se le dé a cada caso. Por ejemplo, las fobias responden muy bien con planteamiento psicodramático, las disfunciones sexuales, con planteamiento gestáltico, etc., etc.



Para cualquier intervención hay que partir del origen de los problemas, que se suele encontrar en la infancia o adolescencia. No es imprescindible que en esas edades se haya producido situaciones traumáticas, pero generalmente encontraremos una suma de impactos emocionales, un proceso seguido por años, cuando no traumas importantes, suficientes para producir problemas, o desencadenarlos en el momento en que exista una situación detonante.

En definitiva se trata de reconstruir todo el proceso de deterioro, tendiendo a superar las situaciones previas que han posibilitado la implantación de la situación presente. La superación de situaciones comporta también la eliminación del concepto o sentimiento acerca de posibles asociaciones de personas determinadas con aquellas situaciones. En resumen, la eliminación de todos los condicionantes que el paciente presenta y que el terapeuta advierte.

Quiero hacer aquí un comentario especial dedicado a las enfermedades psicosomáticas, que componen una lista inacabable de problemas de todo tipo con el denominador común de la ignorancia de sus orígenes, de su tratamiento adecuado y de todo lo demás. Es la gran laguna de la medicina moderna convencional.

Como ejemplo de enfermedades psicosomáticas tenemos la tan traída y llevada fibromialgia, el colon irritable, casi todas las dermatitis, la mayoría de alergias, buena parte de los procesos asmáticos, las migrañas y cefaleas, la sensibilidad química múltiple, etc., etc. Se trata de una respuesta del organismo a presiones enormes que tienen su origen en la ansiedad comúnmente, y que tienen una magnifica respuesta al tratar la patología de origen, la ansiedad por lo general, desapareciendo todos aquellos síntomas incluso antes de terminar el tratamiento adecuado.

La base de cuanto afirmo se encuentra en lo que se denomina interacción mente-cuerpo, puesta de relieve sobre los años veinte del siglo pasado, y confirmada plenamente en los años setenta. La medicina actual conoce esta circunstancia pero ignora como tratarla, por lo que imagino que resultaría muy eficaz disponer del apoyo de la medicina oficial como complemento de tratamientos imposibles con pastillas.

He dejado para el final deliberadamente el comentario de los tratamientos fisiológicos, mas desconocidos aún que la propia técnica, tanto en resultados como en su sistemática de aplicación.

Consiste en tratar enfermedades físicas directamente, mediante el protocolo de hipertermia en estado focalizado, exclusivo de nuestra escuela. Este protocolo permite tratar enfermedades mediante la elevación de temperatura de la zona a tratar.

Esta elevación de temperatura se produce mediante aparatos diseñados a tal efecto, pero mediante nuestro protocolo se eleva la temperatura en hipnosis sin aparatos de ningún tipo. Nuestro protocolo tiene la gran ventaja de producir la temperatura dentro del organismo, no fuera como con aparatos, por lo que resulta mas eficaz.



Por esto el tratamiento fisiológico de enfermedades mediante hipnosis clínica tiene éxito, es muy efectivo y hasta sorprendente en algunos casos, por la gravedad o el temor que determinadas enfermedades nos producen.

Se han ensayado diversas técnicas para este tipo de tratamientos, pero la única que ha resultado eficaz en todos los casos ha sido la hipertermia, elevación de temperatura en una zona localizada hasta donde sea posible y aconsejable.

Para ello hay que proceder como para cualquier otra patología, sea la que sea, una inducción profunda para que una vez en ese estado se proceda al “aislamiento del paciente”, que como su nombre indica consiste en aislar al paciente de todo lo que pueda restarle concentración.

A continuación se “aísla la zona” que se vaya a tratar, haciendo visualizar al paciente el órgano o punto concreto de que se trate. Este aislamiento de tipo descriptivo mental, lleva aparejada la sensación táctil, colocando la mano de forma que se proyecte y sitúe ese órgano o punto bajo la mano, con el fin de realzar el aislamiento y descripción anteriores. Si la zona a tratar es pequeña, el aislamiento de zona hay que hacerlo mediante el uso de agujas de acupuntura o con la yema del dedo.

Es necesario que si se trata de puntos orgánicos de general desconocimiento, sea descrito previamente a la sesión de modo y manera que el paciente sea capaz de comprender como es y donde está, aproximadamente, lo que se va a tratar. La visualización posterior con el aislamiento será mas eficaz y accesible por el paciente.

Se comienza a elevar la temperatura mediante bucles reiterativos, frases de igual significado que se repiten de diferente forma, para conseguir elevar la temperatura hasta que se note en la mano del terapeuta. Ahí se mantiene durante unos minutos, no muchos, indicando lo que convenga; que se quema, que se diluye, que se coloca debidamente, que sana o que cicatriza.

En los casos en que se trate de cauterizar alguna zona, o eliminar algún punto mediante quemadura, no son necesarias muchas sesiones. Entre 4 y 6 parecen suficientes, como media, para tratar bien lo que se desee, siempre que tratemos de cauterizar algo no excesivamente grande, como hasta 5 cm aproximadamente. Es imprescindible, al no existir otro medio mejor, comprobar el resultado mediante medios tradicionales, por la medicina convencional, como la radiografía, el TAC, etc., y es conveniente realizar una sesión a modo de garantía suplementaria después de haberse constatado que se ha eliminado lo que se pretendía.

Los tratamientos sobre glándulas son mas lentos puesto que las glándulas tienen una evolución mas pausada, siendo normal pasar de 10 sesiones para poner a funcionar una tiroides hipertrofiada o regular un páncreas, por ejemplo. En estos casos es conveniente mantener durante un tiempo extenso, mas de un año, sesiones mensuales de recuerdo que permitan que la glándula tratada permanezca funcionando aceptablemente.



Es evidente que en los casos de luxaciones, esguinces y temas similares, que generalmente requieren de una sola sesión, la comprobación no tan es necesaria, ya que el paciente observa directamente el resultado. Es conveniente en estos casos mantener una elemental prudencia unos días después de resolver el problema puesto que la zona queda resentida.

Existe un tiempo concreto para cada tipo de actuación con hipertermia y que viene determinado además de por el tipo de órgano a tratar, por el tratamiento en sí. La estimulación requiere tiempos cortos, no mas 2/3 minutos, mientras que la cauterización podría pasar de 10 según zona. La actuación sobre glándulas no permite mas de 6/7 minutos.

Hay que poner de relieve que el tiempo se mide desde que la mano comienza a recibir la respuesta a la inducción de hipertermia, en forma de calor.

Hasta aquí un esbozo de lo que es y supone la hiperfocalización atencional desde el ángulo “clínico”. Si de los que hayan leído estas líneas hay alguien que se ha interesado y quiere probar una técnica tan exenta de efectos secundarios, directa y eficaz como esta, déjeme pedirle que acuda al profesional correspondiente con la mente abierta, libre de prejuicios y tratando de obtener lo que busca, la remisión de su patología. Pero no lo hagan pensando que esto es la panacea, algo milagroso, aunque a veces lo parece, o algo esotérico y misterioso. No hay nada de esto. Simple y sencillamente es una técnica muy desconocida, que funciona bien, que la conocen pocos y que tiene un proceso que hay que seguir, diferente en cada caso.
Escuelas de hipnosis.- Existen diversas escuelas de hipnosis clínica en el mundo y que cuentan con bastantes adeptos cada una. Suelen ser bastante antiguas y generalmente se deben a una sola persona, un fundador, que tiene el gran mérito de haber podido confeccionar un sistema o técnica de abordaje de patologías útil y práctico.

Las mas conocidas y utilizadas en el mundo son:

- Hipnosis Ericksoniana (Debida a Milton Erickson). Tiene el elemento distintivo de las metáforas que resultan muy descriptivas, hoy ya un tanto obsoleta.

- Hipnosis conductista. Muy seguida en USA y bastante poco en Europa

- Hipnosis gestáltica. Sigue los preceptos de Gestalt y su ego-distonismo. Muy útil en patologías sexuales pero de escasa aplicación en el resto

- Hipnosis psicodramática. De la escuela psicodramática de psicología. Muy efectiva para casos de fobias.

- Hipnosis freudiana. Casi totalmente en desuso, superada hace tiempo especialmente desde al ángulo de la sexualidad

- Hipnosis inductiva, a la que pertenece quien esto escribe. Como con 20 años de existencia y raíz europea pura. La menos divulgada y conocida.

Estas escuelas suponen diferentes métodos de abordaje de las patologías, diferentes enfoques y una sistemática bastante utilizada y poco renovada, aunque válida en un buen número de casos.

La ericksoniana utiliza un método de trance muy rápido y corto,  y apela al subconsciente para resolver el trauma, con reconocimiento del hecho y situaciones traumáticas, asumiéndolo y superándolo.

La conductista, es muy similar al método alopático clásico, tradicional, con inducción acorde al paciente y patología, y sin terapia. Simplemente se expone lo que “hay que hacer” o “no hay que hacer”.

Lamentablemente se está poniendo de moda una tipo de hipnosis ultrarrápida, completamente inútil por cuanto dispara las pulsaciones impidiendo un trabajo eficaz. Muy utilizada en shows.

La gestáltica precisa la colaboración del paciente de forma imprescindible, puesto que para resolver el trauma ha de relacionarse con el. La inducción es indiferente y en el tratamiento solo hay “cognitivo”, dirigiendo la conducta del paciente.

En la psicodramática, se pretende que el paciente reviva el trauma, es una terapia de choque, visualizando las escenas correspondientes sobre la base que al entrar en la escena traumática va a superarlo definitivamente. No hay inducción específica.

La freudiana está superada, pero hay que reconocer que casi todos han partido de aquí, especialmente en lo que concierne al hipnoanálisis (psicoanálisis en regresión). Consiste en hacer regresión informativa hasta encontrar el trauma, suponiendo que al tratarlo ahí todas las consecuencias posteriores desaparecen.

Ninguna de estas técnicas contiene normalmente como base de la terapia, ejercicios de autoestima y autocontrol, que para nosotros resultan tan básicos y elementales.

La inductiva nace en los primeros años 80 en medios europeos, como técnica diferente, a la que llegan  terapeutas de diferentes escuelas, tratando de encontrar y descubrir una técnica común mas perfeccionada y fuerte, que permita salvar las lagunas que cada una de las descritas tiene, englobándolas a todas de alguna forma, y con resultados de mas amplio abanico.
Adoptan casi en exclusiva la relajación descrita, e introducen el concepto de “encadenado de bajada”, única técnica que lo contiene, y que permite al terapeuta modular la potencia de la terapia, y de cada sesión, según entienda que lo precisa el paciente y su patología. Todos los ejercicios tienen diferente valor, en potencia, para el tratamiento, permitiendo conjugarlos para alcanzar diferentes combinaciones y potencias, con la adaptación necesaria.
También comporta los ejercicios de terapia descritos en casi todas las patologías, si lo precisan claro es, e incluye el tratamiento fisiológico, que las demás no tienen.
Por su “juventud”, no ha alcanzado aún el relieve que creo debe tener. Pero por sus logros constantes, y muy importantes, está siendo cada vez mas difundida, estudiada y conocida.

fuente.- Angel Mateo Blanco. Responsable de la Comisión Científica de Hipnosis de APTN_COFENAT. Socio 4136.  Valencia.
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