28 julio 2016

COMO SUPERAR LOS BLOQUEOS EMOCIONALES Y VOLVER A VIVIR UNA VIDA MAS PLENA

Es interesante observar como todos nosotros aparentamos cierta “normalidad” en nuestra vida hasta que nuestro piloto automático interior “salta” inconscientemente y sin control ante una señal que percibimos como “amenaza” a nuestra cotidianidad.

Hay momentos en los que experimentamos de repente ciertas emociones de angustia, enfado, ansiedad, tristeza, etc. ante cualquier estímulo sutil como el sonido de un silbato o melodía, un color, una expresión coloquial, un olor, etc. El problema no está en éstos sino en lo que se “remueve” dentro de nosotros (especialmente si se trata de una experiencia traumática).



Es posible que en estas situaciones justifiquemos nuestros sentimientos como irracionales o que responden a un bajo estado de ánimo. A menudo las personas de nuestro entorno las niegan y nos intentan convencer con la razón que todo va bien pero no llega a ayudarnos. La falta de coherencia entre cómo nos mostramos al mundo y cómo verdaderamente nos sentimos produce una desconexión interior y los sentimientos negativos se van somatizando progresivamente en nuestro cuerpo. El impacto emocional se manifestará a través de afecciones y enfermedades en mayor o menor grado.

Ahora bien, necesitamos preguntarnos sobre el por qué de ese autoengaño.

Aunque nos cueste admitir estoy seguro que recordamos las veces que hemos reaccionado como lo hacíamos cuando éramos niños siendo ya adultos. Estas situaciones ponen de manifiesto que no hemos resuelto ciertos asuntos de nuestra vida.

Cuando tenía quince años, mi padre falleció en unas situaciones bastante dramáticas. Yo era el mayor de dos hermanas y vivir su pérdida en un pueblo pequeño de España no fue fácil. Cuando tuve que besar a mi padre antes de cerrar el féretro, los labios se me quedaron fríos. Esa emoción se quedo en mí y temía que ese sentimiento se transmitiera cuando besaba a las chicas.

La pérdida de mi padre fue muy traumática y este acontecimiento marcó mi vida. De hecho, fue cuando comencé mi búsqueda de soluciones y respuestas a conflictos que albergaba en mi interior. Después de investigar y practicar distintas terapias, descubrí el trabajo de Antonio Blay Fontcuberta. Durante un curso suyo al que asistí, cada cosa que él decía removía mis cimientos, pero a su vez era como una pequeña ventana de luz y aire fresco que me inundaba.

Cuando lo terminé, salí con la convicción de que el cambio que anhelaba estaba en mi trabajo de relación con mi niño interior.

MI TRABAJO PERSONAL CON MI NIÑO INTERIOR

Mi trabajo con mi niño interior consistía en lo siguiente: me visualizaba a mí mismo cuando tenía 15 años. Después de la muerte de mi padre, en aquel tiempo tenía mucho miedo a la vida y me refugiaba en el desván de mi casa cuando me sentía triste o inseguro. Visualizaba todos los detalles: en un rincón había una columna, arriba de todo asomaba una madera atada a la columna por un cordel, donde había una bombilla.



Empezaba a revivir cómo me sentía: solo, abandonado, desorientado… No era muy consciente de la realidad que estaba ocurriendo en mí y en el exterior. Allí sentado en el suelo me venían sensaciones que no entendía, pero de alguna manera en ese entorno me sentía protegido. Surgían de mi interior sensaciones de haber decepcionado a mi padre, quien luchó mucho para que yo fuera lo que él no pudo ser (quería que fuera arquitecto).

Yo no iba bien en mis estudios y mis padres me pagaban clases privadas, pero yo solo pensaba en crear excusas porque no podía enfrentarme ni tan siquiera al estudio. Al mismo tiempo, siempre quise demostrarle que podía hacer lo que yo realmente deseaba y que aún no sabía qué era. Pero su tiempo terminó y nunca pude decirle: «Papá, la vida tenía otras cosas preparadas para mí».

Desde mi cama, completamente relajado, conectaba con ese chico de 15 años, con sus sentimientos, su soledad, su miedo a la vida. Me imaginaba a mí mismo tal y como soy ahora junto al niño en el desván y le daba todo el cariño y la ternura que mi niño necesitaba en ese momento.

Día a día, con el tiempo mi capacidad de conectar con los sentimientos era mucho más clara y empecé a sentir cómo mi niño se asomaba entre mis pensamientos, y en ciertos momentos surgían sensaciones, imágenes, olores que me conectaban con ciertas etapas de mi vida. En principio eran pequeños flashes con poca coherencia pero mucha nitidez, que a lo largo del tiempo se convirtieron en un gran aprendizaje interno.

    Practicar el ejercicio me permitió crear un lenguaje entre mi niño interior y el adulto que soy; un lenguaje que continúa vigente hasta el día de hoy. 

RECOMENDACIONES PARA DESCUBRIR TODO TU POTENCIAL

    Descubrir tu niño/a interior y comunicarte con él/ella 



    Mirar la vida como un río que fluye, siempre cambiante. Los cambios forman parte de la vida y nos asustan más de lo que queremos reconocer. Tambalean los sustentos de esa aparente normalidad emocional que hemos construido a nivel mental, repitiéndonos que todo va bien. Sería más fácil dejar aflorar esas emociones atrapadas y observarlas.

    Dependiendo de tu situación personal, podrías requerir la asistencia de un terapeuta profesional que te ayude en tus procesos internos.

Estamos llamados a tener coraje y mirar a nuestras emociones a los ojos sin juicios, con amor y compasión. Es en ese momento cuando se produce el principio del cambio, al tomar responsabilidad y al aprender de ellas.







Artículo de Jaume Campos Socio de Cofenat nº 424
http://www.jaumecampos.es/
imagenes.- elpoderdelamente.elartedelaestrategia.com, mariomartincoaching.com, pd4pic.com





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