02 diciembre 2016

3 PASOS PARA CONOCERTE MEJOR A TI MISMO/A


El autoconocimiento es un acto de coraje. No todo el mundo quiere aprender de sus carencias emocionales y de todo lo que no le gusta de sí mismo/a. La tendencia generalizada es pasar por la vida reproduciendo comportamientos y compartiendo la misma información que nos fue dada en nuestro ámbito familiar, social y cultural con muy ligeras variaciones condicionadas por la generación a la que pertenecemos simplemente porque no creemos que haya otra forma de vivir.



Puede ser algún tipo de circunstancia la que nos obliga a reconsiderar lo que hemos asumido como verdadero. Empezamos a cuestionar esos comportamientos y esa información cuando no responden a lo que verdaderamente sentimos. Entonces nos damos cuenta que existe algún tipo de desconexión o disonancia con nuestro fuero interno.

Sin embargo, no hay que esperar a experimentar una crisis interna para empezar ese diálogo interior. Me gustaría reflexionar contigo sobre unos pasos muy fáciles de aprender que a grosso modo constituyen un mapa de ruta. Es posible que pongan “tu mundo” patas arriba al menos aparentemente pero ésta es tu oportunidad para conocerte y valorarte por lo que eres. Es el inicio de un viaje que merece la pena. ¿Comenzamos?

PASO 1: TÚ NO ERES TUS PENSAMIENTOS.

Muchas veces utilizamos las siguientes expresiones: «Yo creo que...», «A mí me parece que...», «Me da la impresión que...» y otras similares que pueden manifestar creencias que proceden de nuestro lado racional o mental y no emocional debido a los condicionamientos aprendidos de forma consciente o inconsciente de nuestro entorno familiar, social y cultural, tal y como he comentado anteriormente.

Ahora te pregunto: ¿Es posible pensar una emoción? Antes de contestar, sigamos analizando...

Cada vez que expreses una opinión o preferencia, me gustaría que tomases unos segundos para sopesar si está alineada con lo que realmente sientes o sigues la convención establecida en esa situación. 

Ahondemos más en las expresiones que he mencionado anteriormente dentro de distintos contextos: «Yo creo que me quiere», «A mí me parece que sí siento algo por él o ella», «Creo que debo cambiar de trabajo»,...

No hay nada más confuso que querer entender mentalmente una emoción. El problema es la interpretación mental que hacemos de esa emoción. La emoción se siente o no. Cuando hay un conflicto entre pensamiento y sentimiento no estamos en equilibrio y nos dejamos llevar por una de las dos partes, racional o emocional. Es lo mismo que decir que quieres ir a un sitio determinado, pero acabas yendo a otro distinto; pensabas hacer algo y luego cambias de idea, etc.

PASO 2: SI LIBERAS TUS CONFLICTOS INCONSCIENTES BÁSICOS, RECONOCERÁS CUÁL ES TU PROPÓSITO EN LA VIDA 

A medida que vayas ejercitando la práctica del paso 1, te darás cuenta de las creencias que has ido adoptando y que no se ajustan a tu realidad interna. Aunque no lo creas, constituye un pequeño gran progreso.

En este segundo paso te invito a observar esos pensamientos o creencias como si no fueran tuyas, es decir, sin involucrarte emocionalmente. Recuerda en qué situaciones se ha repetido esa creencia/conducta que no encaja en la forma que tú sientes. Trata de visualizar en tu infancia cuál fue el entorno en que se gestó y cómo reaccionaste. Tómate tu tiempo y si lo crees conveniente, describe con el máximo número de detalles la situación. Recuerda que tú eres el observador de la película de tu vida. No se trata de cambiar nada ni de juzgar a nadie solo de observar y tratar de mantenerte lo más neutral posible en las situaciones.

A mi centro vienen muchas personas que han somatizado en su cuerpo enfermedades de índole física o en su mente enfermedades de índole psicológica, y que tienen como fondo creencias que ellos han vivido como negativas y/o experiencias traumáticas no resueltas que les impiden hacer una vida normal. Yo mismo emprendí este mismo viaje de autodescubrimiento a raíz de una experiencia que para mí fue muy traumática, el fallecimiento de mi padre cuando tenía 15 años y el hecho de tener que darle un beso cuando estaba en el ataúd como mi madre me exigió.

PASO 3: CONECTANDO CON UNO MISMO COMO PARTE DE NUESTRO PROCESO EVOLUTIVO PERSONAL.

Cuando aprendes a conectar contigo mismo, se despierta el verdadero sentido de la vida: el aprendizaje vivencial. Empiezas a reconocer que las respuestas surgen a través de ti. Esto no significa que no necesitemos a los demás, sino que la interacción con los demás te permite aprender. A partir de ese momento tu vida como experiencia cambia.



Pero para llegar a ese estado es necesario liberar a través de un buen terapeuta los conflictos internos más profundos que te impiden experimentar un verdadero cambio personal.

Esa fue la razón por la cual tras 27 años de trabajo y más de 8.000 personas atendidas, decidí protocolizar mi método de trabajo (bajo las siglas DEEP, es decir, Desbloqueo Energético Emocional Profundo) que he ido desarrollando y ampliando con mi experiencia para que pueda ayudar a otras personas.

Desde la conexión, podemos gestionar el mundo emocional dentro y fuera de nosotros. Recuerdo la primera vez que fui consciente de la conexión con los demás. Fue con mi madre. Nosotros siempre discutíamos porque yo quería dejar mi trabajo y abrir un centro de terapias, y mi madre me decía que era una locura. Esto me creaba mucha tensión con ella. Un día de tantos en los que yo hacía mis ejercicios personales de trabajo interior, al volver a casa comenzábamos a discutir de nuevo porque quería irme definitivamente de la empresa donde trabajaba. Cuando ella empezó a decirme lo que pensaba de repente dejé de entender mentalmente lo que me decía y empecé a sentirla a ella, sus sensaciones internas (el miedo o la angustia que le producía pensar en dejarse el trabajo). Aceptar lo que yo quería era en el fondo lo que ella hubiese querido si hubiese tenido opciones. Conecté con su miedo, la entendí y a partir de ese momento dejé de luchar contra ella y comencé a llevar mi propia vida. Ya no tenía que defender nada, era capaz de entender por qué lo hacía. Ella se daba cuenta y costó un tiempo, pero con los años dejó de luchar continuamente contra mi decisión.





fuente.-Jaume Campos. Socio de Cofenat nº 424
www.institutothb.org

imagenes.-VidaNaturalia /Wikia Psicología 145 /Lola Pavón

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