10 abril 2018

Chi Kung: fuente de juventud

El Chi Kung o Qi Gong es una terapia medicinal de origen chino basada en el control de la respiración. Ayuda a eliminar las tensiones y el estrés, siendo un auténtico caudal de paz que aporta salud y vitalidad.

El Chi Kung o Qi Gong es una terapia medicinal de origen chino que pertenece al mismo grupo que otras terapias como el taichi o el reiki. Todas ellas proceden de la tradición oriental y sustentan sus principios en la importancia de canalizar de forma adecuada la energía vital (Qi) a través de los diferentes meridianos que recorren nuestro cuerpo.



Según dichos principios, el buen estado de la salud de cada uno dependerá de nuestra capacidad para conseguir el correcto equilibrio entre la mente y el cuerpo; y dicho bienestar se logra, principalmente, a través de la meditación y del control de la respiración.

De hecho, la traducción literal de chi kung vendría a ser ‘el trabajo de la respiración’, ya que este método terapéutico incide especialmente en la importancia de que nuestra respiración sea consciente y acompañe a cada uno de nuestros movimientos y pensamientos.

También conocida como “fuente de la juventud”, quienes la practican aseguran que les ayuda a eliminar las tensiones y el estrés del día a día y que es un auténtico caudal de paz que les aporta salud y vitalidad.

¿Cómo se practica el chi kung?

La esencia del chi kung o qi gong es la sincronización armónica de los tres procesos vitales, esto es, cuerpo, mente (corazón) y respiración. La tradición oriental se refiere a estos tres procesos como los “tres tesoros”. Por ello, la práctica de esta terapia requiere, a su vez, de tres pasos. El primero es el control del cuerpo, esto es, la relajación. Debemos relajar, en este orden, nuestra mente, la respiración y, por último, nuestro cuerpo. La finalidad de esto es que, al hacerlo, se abren los canales o meridianos por los que circula nuestra energía vital permitiendo que ésta fluya de forma correcta.


El siguiente paso es regular la respiración hasta que consigamos que se realice de forma constante y tranquila. A la hora de practicar este proceso, el chi kung recomienda la utilización de ocho palabras clave (o formas de respirar) que nos ayudarán a modo de guía a lograrlo de forma satisfactoria. Son las siguientes:

Sosegada
Suave
Profunda
Larga
Continua
Uniforme
Lenta
Delicada

Y en último lugar estaría el control de la mente o corazón. Este paso es intrínseco a los dos anteriores, es decir, si logramos relajar nuestro cuerpo y nuestra respiración con éxito, nuestra mente o corazón se relajarán y estarán en paz.

La práctica del chi kung o qi gong puede ser tanto estática como en movimiento. En cualquiera de los dos casos, es muy importante estar bien apoyado, es decir que nuestro cuerpo esté en una posición equilibrada y en contacto firme con el suelo. Para lograr que ese apoyo sea estable, el consejo que suele darse a quienes se inician en la práctica del chi kung es que, como si de árboles se tratara, imaginen que de su cuerpo –si están sentados– o de sus pies –si es que lo están practicando de pie– nacen unas raíces invisibles, como una prolongación que los une firmemente a la tierra.

Beneficios del Chi Kung

Según los profesionales expertos en esta técnica, la práctica habitual de chi kung reporta numerosas ventajas a nuestro organismo. La base de los beneficios del chi kung se encuentra, sobre todo, en el hecho de que controlamos nuestra respiración, realizándola de una forma consciente. Cuando respiramos mejor, nos oxigenamos de forma adecuada, activamos la circulación sanguínea y, además, conseguimos que nuestro cuerpo y nuestra mente estén relajados y en equilibrio.



En el caso concreto del sistema circulatorio, a través del qi gong se reducen las pulsaciones del corazón y mejora el bombeo sanguíneo. Con ello, mejoran las funciones de los diferentes órganos como, por ejemplo, los que componen el aparato digestivo –que se regula, favoreciendo así las digestiones y el proceso metabólico– o el sistema endocrino.

Otro de los beneficios del chi kung es que su práctica también repercute en los sistemas nervioso e inmunológico; en el caso de éste último, reforzándolo. Y previene la osteoporosis al fortalecer los huesos, así como la elasticidad de los músculos y tendones.

Siempre y cuando adaptemos los movimientos a nuestra capacidad física y a nuestras condiciones de salud, no hay razón para que el chi kung tenga efectos perjudiciales. Al contrario, ya que, además de los beneficios mencionados, nos enseña enfocar de forma positiva aquellas situaciones o pensamientos que son negativos y que afectan a nuestra mente (corazón) o a nuestro cuerpo.

Contraindicaciones del chi kung

A pesar de sus virtudes, sí es cierto que hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones a la hora de practicarlo. Las contraindicaciones del chi kung son:

No practicar chi kung o qi gong justo después de comer, porque podría alterar el proceso de la digestión, y tampoco hacerlo con el estómago vacío. El mejor momento es aproximadamente una hora después de haber comido.

Si eres mujer, debes evitar el chi kung durante los días de la menstruación o realizarlo sentada o tumbada. Y si practicas algunos de los movimientos, que sean sólo aquellos ejercicios más suaves.

Tampoco hay que practicarlo los días en los que nos sintamos muy fatigados. En esas ocasiones podemos limitarnos a hacer respiraciones conscientes o meditación.

Por último, no deben realizar esta terapia aquellas personas que padecen algún tipo de enfermedad degenerativa.

Ejercicios Básicos del Chi Kung

La práctica del chi kung requiere, por lo general, de un guía especializado en este tipo de terapia, aunque si ya se domina podemos realizarla por nuestra cuenta. Si no es el caso, puede practicarse tanto de forma individual, es decir, una persona sola con el monitor, como en grupo.

Si lo que quieres es iniciarte en esta técnica, lo más recomendable es que estés solo con el profesional o que asistas a clases en las que los grupos sean lo más reducidos posible y sus miembros estén a tu mismo nivel en cuanto a los conocimientos y práctica del chi kung.



También pueden practicar el qi gong los niños en torno a los 9 o 10 años, ya que a partir de esta edad es cuando empiezan a controlar su proceso de concentración de forma consciente.

Como primera toma de contacto, puedes realizar tres ejercicios básicos de chi kung, que son:

Tonificación: de pie, levanta los brazos al mismo tiempo que inhalas por la nariz y estiras las piernas. Después, separa los brazos y bájalos mientras exhalas el aire por la boca y doblas las rodillas. Mantén la espalda recta durante todo el ejercicio.

Sedación: inhala por la nariz, levanta los brazos a lo largo del cuerpo y llévalos hasta la parte superior de la cabeza. Exhala por la boca mientras bajas los brazos dirigiéndolos hacia delante. Al mismo tiempo que los bajas, siente como se relaja tu cuerpo.

Estiramiento: primero, inspira por la nariz y al mismo tiempo estira los brazos en dirección al cielo, inclinándolos un poco hacia atrás para estirar las rodillas y la columna. A continuación, espira por la boca y dobla el cuerpo hacia delante dejando que se relajen los brazos, las piernas y la espalda.




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